¿QUÉ ES LA DIABETES MELLITUS TIPO 2?

Los niveles de glucosa en sangre están normalmente regulados por una hormona llamada insulina que se produce en el páncreas. Esta hormona hace que la glucosa de la sangre pase al interior de las células para ser utilizada como su principal fuente de energía.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad metabólica crónica y progresiva caracterizada por una producción de insulina endógena insuficiente en el individuo, o bien por una mala utilización de ésta. Puesto que la principal función de la insulina es permitir que la glucosa en sangre pase al interior de las células, la característica común que presentará cualquier diabético (no tratado) es un aumento los valores de glucosa en sangre, es decir, hiperglucemia.

La diabetes tipo 2 suele aparecer en personas con edad superior a 40 años.

¿Cuáles son los síntomas de la diabetes tipo 2?

Los síntomas que pueden hacer sospechar de la posibilidad de padecer diabetes incluyen: orinar con frecuencia, tener sed o hambre excesiva, perder peso sin explicación aparente, cambios repentinos en la vista, hormigueo o falta de sensibilidad en las manos o en los pies, cansancio intenso durante buena parte del día, tener la piel muy reseca, irritabilidad…

¿Cuáles son las causas?

No son del todo conocidas las causas que llevan a la aparición de diabetes. Sin embargo, sí son conocidas condiciones frecuentemente asociadas a esta enfermedad: el sobrepeso u obesidad es la más común; además influyen otras como la edad avanzada, falta de actividad física, la raza o antecedentes familiares de esta enfermedad que podamos tener.

Además, la diabetes puede aparecer en mujeres embarazadas. Aunque lo más normal en estos casos es que sea temporal, y que pasado un período de tiempo después del parto los valores de glucemia vuelvan a la normalidad. En estos casos hay un mayor riesgo de llegar a desarrollar diabetes tipo 2 con el tiempo.

¿Cómo podemos prevenir la diabetes?

Lo primero que se recomienda, tanto para prevenir como para frenar el curso de esta enfermedad, es realizar una actividad física regular. Con media hora de ejercicio todos los días, ayudaremos mucho a nuestro organismo para que la insulina funcione como es debido. Además, este ejercicio debe ir acompañado de una dieta equilibrada y sin excesos, de forma que no lleguemos a estados de sobrepeso/obesidad tan relacionados con la diabetes tipo 2. Esta dieta se caracterizará por un bajo contenido en grasas y azúcares y debe incluir verduras y frutas en cantidades adecuadas. También deberá controlarse la ingesta de alcohol y abandonar el consumo de tabaco (si existiera). Todo esto ayudará a prevenir la aparición de complicaciones.