DOLOR Y ANSIEDAD EN LA UCI
El actual desarrollo de la atención al paciente crítico ha avanzado notablemente en los últimos años generando una mayor supervivencia, pero a la vez este desarrollo trae consigo un mayor intervencionismo y un entorno altamente tecnológico que representa un gran reto de adaptación para el paciente crítico. El bienestar del paciente es un objetivo prioritario de orden médico y humano.
Es necesario un tratamiento adecuado para conseguir el bienestar del paciente y su seguridad, así como su manejo óptimo. El ambiente extraño de la UCI puede por sí mismo ser causa de ansiedad y temor en el paciente ingresado: intentar reducir los ruidos y luces, favorecer la comunicación con el paciente, mantener un horario de visitas flexibles, etc.; pueden ser medidas encaminadas a lograr el confort del paciente. Adicionalmente las medidas farmacológicas son de gran ayuda a la hora de conseguir el bienestar integral del paciente en estado crítico.
En la UCI existen muchas fuentes potenciales de dolor relacionadas con los procedimientos instrumentales que allí se realizan además del dolor derivado de las enfermedades o lesiones de cada paciente. La intubación, la aspiración de las secreciones, las punciones venosas o arteriales, los sondajes y las curas son algunos de los procedimientos llevados a cabo con frecuencia y que pueden causar dolor. Los pacientes ingresados en una UCI pueden mostrarse agitados, nerviosos y este estado puede ser consecuencia directa del dolor que sufren, por esta razón es prioritario identificar y tratar el dolor del paciente pronto y eficazmente. El médico debe valorar el nivel de dolor de cada paciente individualmente pues cada individuo padece de un modo personal, siendo el mismo procedimiento causa de mucho dolor para unos y prácticamente no causar dolor a otros Para estos fines el profesional se sirve de medios objetivos de valoración del dolor como son las escalas del dolor y de fármacos analgésicos.
Otro aspecto importante de la estancia en una UCI es la ansiedad o angustia que muchos de los pacientes sufren. También aquí las causas son múltiples incluyendo la falta de control y desconocimiento del entorno y de los procedimientos a los que el paciente se ve sometido, la imposibilidad de comunicarse, la sensación de ahogo producida por los tubos traqueales, la pérdida de la intimidad, la incertidumbre vital sobre el desenlace final de nuestra enfermedad etc... El médico puede ser de gran ayuda en la reducción de la ansiedad de los pacientes reduciendo las incertidumbres y la hostilidad del entorno además de apoyarse en fármacos sedantes.
Analgesia y Sedación en la UCI
La sedación y la analgesia buscan facilitar otros tratamientos a los que el paciente debe estar sometido por estar en la UCI, buscando controlar la ansiedad (sedación) y el dolor (analgesia). Se pretende mantener al paciente calmado, cooperativo, sin dolor, en buena conexión con el ventilador mecánico en caso de que lo tuviese, en algún caso inconsciente. El principal objetivo de la sedación es aliviar la ansiedad, y el de la analgesia eliminar el dolor y la ansiedad que ese dolor pueda ocasionar.
Los pacientes de UCI son muy distintos entre sí: la edad, la causa que ha hecho que llegue a la UCI; estado fisiológico previo, dolor previo, alteraciones psíquicas, por ello la sedación y la analgesia también serán distintas y distintos serán también los analgésicos y sedantes y los regimenes en que se utilicen.
Analgosedación en la UCI
A lo largo de los últimos años las prácticas de sedación en UCI han ido evolucionando poco a poco. La aparición de nuevos tratamientos farmacológicos, la concepción más adecuada de personalizar la analgesia y la sedación al paciente han hecho que se busque más ese confort del paciente de UCI.
En la actualidad se conocen mejor los mecanismos del dolor, las causas de agitación, los inconvenientes de la sedación profunda se conocen también cada vez mejor.
El tratamiento del dolor en los pacientes de UCI es prioritario, y un abordaje del mismo en los primeros momentos de ingreso del paciente en la UCI es crucial y realmente beneficioso. Tratar el dolor en primera instancia, permite en muchos casos recudir la ansiedad y con ello el tratamiento farmacológico sedante y sus efectos secundarios.
La sedación profunda puede enmascarar el sufrimiento de un paciente haciendo difícil la identificación y el tratamiento del dolor. Mantener a un enfermo en un estado de inconsciencia no significa que el paciente se encuentre confortable o sin dolor. Es por esto que idealmente ha de valorarse el dolor y tratarlo antes de proceder a la sedación de los pacientes. Aparentemente sencillo, este proceder representa un cambio conceptual, casi cultural en la manera de entender el dolor y la ansiedad que padecen los enfermos de una UCI y que conceptualmente se ve expresado por el término analgosedación. Esta práctica cada vez más instaurada en la UCI combina de manera adecuada e individualizada los fármacos analgésicos y sedantes para proporcionar al paciente el máximo confort.

