¿QUÉ ES EL HERPES ZÓSTER?
El herpes zoster es un virus que produce varicela como infección primaria. Tras este cuadro, el virus permanece durante varios años latente en los ganglios de las raíces nerviosas dorsales, de tal forma que si, bien por una enfermedad debilitante, por una situación o por un tratamiento que deprima la inmunidad se produce una reactivación del virus, éste producirá un herpes.
¿Cuáles son las causas del herpes zóster?
Aunque la patogenia del herpes zóster no está clara, se acepta que, durante el episodio de varicela, el virus de la varicela zóster pasa de las lesiones cutáneas y las mucosas a las terminaciones cercanas de los nervios sensitivos, y asciende centrípetamente por las fibras sensitivas hasta los ganglios sensitivos. En estos ganglios se establece una infección latente, con capacidad para recurrir y revertir a un estado de infección activa.
¿Cuáles son los síntomas?
Se distinguen dos fases: la fase de pródromos y la de erupción cutánea.
En la primera, los síntomas locales son: dolor, escozor, hormigueo, prurito, quemazón, hiperestesia o hiperalgesia en el dermatoma afectado. Suelen preceder en 3 o 4 días a la erupción cutánea, con un grado de intensidad variable, desde el prurito leve a la sensación de dolor profundo.
Tras esta fase prodrómica, aparece la erupción cutánea que, de forma característica es unilateral, no cruza la línea media. Las lesiones se inician como máculas y pápulas eritematosas, sobre las que, en menos de 24h., aparecen vesículas de contenido claro, que evolucionan a pústulas y costras.
¿Cómo prevenir el herpes zóster?
El virus se transmite habitualmente a través de las secreciones respiratorias de pacientes con varicela y, excepcionalmente, a partir de las lesiones del herpes zóster.
Si el herpes se localiza en el extremo superior del rostro, existe el riesgo de daños oculares que pueden resultar en ceguera. Las complicaciones son poco comunes, pero pueden incluir parálisis facial parcial (generalmente temporal), daños en el oído o encefalitis (inflamación del cerebro).
Una complicación frecuente del herpes zóster en el anciano es la neuralgia postherpética, pudiendo persistir el dolor durante periodos muy prolongados. La educación de los ancianos y otros potenciales enfermos en donde el herpes zóster suele complicarse es prioritaria. Una educación eficaz supones que estos sujetos acuden al médico de cabecera ante los primeros síntomas del herpes zóster.
La mayoría de los casos de herpes sanan sin que sea necesario un tratamiento específico.

