¿QUÉ ES EL CÁNCER?
El cuerpo humano está compuesto por millones de células con funciones determinadas y que forman parte de los tejidos, órganos y sistemas. En condiciones normales la mayoría de estas células crece, se divide y muere de forma controlada. La transformación de las células sanas en células cancerosas es consecuencia de cambios o mutaciones en el ADN de las mismas y tras ello las células cancerosas no son capaces de controlar su crecimiento y se dividen sin freno.
El cáncer se origina por tanto por una pérdida de control de la proliferación celular normal. En los tejidos normales, la tasa de crecimiento de nuevas células y la muerte de células viejas se mantiene en equilibrio. En el caso del cáncer, este equilibrio se altera y produce una proliferación celular descontrolada mediada por la pérdida de habilidad de la célula de someterse a una autodestrucción o suicidio por un mecanismo conocido como “apoptosis”.
Desde mediados del siglo XX se viene observando un incremento continuo de la incidencia de cáncer, debido sobre todo a una mejora en el diagnóstico precoz y a la mayor longevidad de la población general. Se estima que a lo largo del siglo XXI el cáncer se convierta en la primera causa de muerte en los países desarrollados.
¿Cómo se clasifican los diferentes tipos de cáncer?
El cáncer, que puede originarse a partir de cualquier tipo de célula y en cualquier tejido corporal, no es una sola enfermedad, sino un grupo de enfermedades que se clasifican en función del tejido y célula donde se originen.
Los carcinomas, el tipo más común de cáncer, se origina en las células que cubren las superficies externas e internas del cuerpo (epitelios). Los cánceres de pulmón, de seno (mama) y de colon son los cánceres más frecuentes de este grupo.
Los sarcomas son cánceres que se originan en células que se encuentran en los tejidos de soporte del cuerpo, como por ejemplo, hueso, cartílago, grasa, tejido conectivo y músculo.
Los linfomas son cánceres que se originan en los ganglios linfáticos y en los tejidos del sistema inmunológico.
Las leucemias son cánceres de las células inmaduras de la sangre que crecen en la médula ósea y que tienen la tendencia a acumularse en grandes cantidades en el torrente sanguíneo.
¿Qué produce el cáncer?
El cáncer puede deberse a causas diversas y su desarrollo depende de muchos factores. En general se acepta que es una enfermedad con una base genética y además los distintos tumores pueden aparecer tras la exposición del enfermo a agentes o sustancias conocidas de origen ambiental o químico. Hay muchos otros tumores que surgen de modo espontáneo por causas hasta el momento desconocidas.
Prevención del cáncer
Debido a que la exposición a carcinógenos (agentes que causan cáncer) es la responsable de activar el desarrollo de la mayoría de los cánceres humanos, se puede reducir riesgo de desarrollar cáncer siguiendo ciertos pasos para evitar el contacto con dichos agentes.
Así pues, el primer paso en la prevención del cáncer es identificar los comportamientos o exposiciones a ciertos carcinógenos y virus que representan el mayor peligro para desarrollar la enfermedad.
- No fumar: El tabaco es la primera causa evitable de muerte por cáncer. Se relaciona aproximadamente con una de cada tres muertes debidas al cáncer. Fumar cigarrillos es responsable de casi todos los casos del cáncer de pulmón y también se relaciona ampliamente con el cáncer de boca, laringe, esófago, estómago, páncreas, riñón y vejiga.
- Evitar las exposiciones intensas y prolongadas al sol: Es importante recordar que una de las formas más serias de cáncer de piel, el melanoma maligno, también está relacionado con la exposición excesiva al sol. Los melanomas son tumores muy agresivos. Podemos reducir significativamente el riesgo de padecerlos evitando la exposición excesiva al sol, usando lociones o cremas que contengan un protector solar y ropa que proteja la piel contra la radiación ultravioleta. Estas medidas protectoras sirven también para protegernos de otros tipos de cáncer de piel.
- Moderar el consumo de bebidas alcohólicas: Beber alcohol en exceso está ligado a un incremento del riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, especialmente los cánceres de boca, garganta, esófago e hígado. Así mismo la combinación del alcohol y el tabaco parece ser especialmente peligrosa. Por ejemplo, en personas que fuman o beben excesivamente, el riesgo de desarrollar cáncer de esófago es aproximadamente 6 veces mayor que el de las personas que no fuman/que no beben. En general las personas que beben y fuman tienen un riesgo de desarrollar cáncer 40 veces mayor que en las personas que no fuman/no beben.
- Consumir alimentos con poca grasa y evitar el exceso de peso: Los estudios sugieren que las diferencias en la dieta también pueden jugar un papel importante a la hora de sufrir cáncer. Pero a diferencia de los factores de riesgo ya explicados como el tabaco, los rayos solares y el alcohol, hasta el momento ha sido difícil determinar los alimentos que influyen en el riesgo de desarrollar cáncer. Limitar el consumo de grasas y la ingesta calórica parece ser una estrategia adecuada para disminuir el riesgo de desarrollar algunos cánceres, ya que se ha visto que las personas que consumen grandes cantidades de carnes grasas y en general comidas hipercalóricas presentan un riesgo aumentado de desarrollar cáncer, siendo uno de ellos el cáncer de colon.
- Comer frecuentemente frutas y verduras frescas, así como cereales ricos en fibra: A diferencia de los alimentos grasos y las comidas hipercalóricas, que parecen aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, otros componentes de la dieta pueden reducir dicho riesgo. La evidencia más considerable se ha obtenido del consumo diario de frutas y verduras, así como de alimentos ricos en fibra que reducen el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.
- Evitar el contacto con sustancias cancerígenas. Cumplir las normas de seguridad y protegerse adecuadamente cuando se vayan a manipular de forma controlada alguna de estas sustancias.
Detección y diagnóstico del cáncer
Detectar el cáncer de forma temprana es fundamental ya que afecta positivamente al pronóstico de la enfermedad. Cuando se diagnostica un cáncer, debe determinarse el tipo de tumor y su velocidad de crecimiento, antes de iniciar el tratamiento. Además, es necesario determinar si las células cancerosas ya han invadido los tejidos sanos cercanos (extensión loco-regional) o si se han diseminado a otras partes del cuerpo (metástasis).
En muchos casos, la detección temprana del tumor reduce el riesgo de que un paciente fallezca por causa del cáncer.
¿Cuáles son los posibles tratamientos para el cáncer?
El tratamiento del cáncer combina la actuación coordinada de diferentes terapias que se personalizan y utilizan en función del tipo de tumor, momento en la evolución de la enfermedad, y el estado del paciente. Su objetivo será la eliminación de todas las células del tumor y de las posibles metástasis. A grandes rasgos podemos decir que existen dos grupos de terapias:
- Locales: cirugía y radioterapia.
- Sistémicas: quimioterapia, hormonoterapia, terapias biológicas.
La intención terapéutica de estos tratamientos puede ser tanto paliativa como curativa.

