¿QUÉ ES EL TRASTORNO BIPOLAR?

El trastorno bipolar, antiguamente denominado “psicosis maníacodepresiva”, es una enfermedad mental caracterizada por una alteración del estado de ánimo que se presenta en forma de episodios que pueden ser de manía, de depresión, con tristeza o melancolía patológicas y, ocasionalmente, en forma de episodio mixto, consistente en una mezcla de síntomas maníacos y depresivos.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno bipolar?
Episodio depresivo:
Se puede considerar la depresión como el estado opuesto a la manía y viene caracterizada por ánimo triste, pérdida de confianza en sí mismo, pérdida de interés y motivación y enlentecimiento mental (bradipsiquia). Los pacientes tienen la sensación dolorosa de ser incapaces de sentir, piensan que sus emociones se han secado y aunque quisieran no pueden llorar. Abatidos por sentimientos de culpa y autoreproches pueden llegar a suicidarse. Carentes de energía, los problemas se hacen insuperables y tienen dificultades en tomar cualquier decisión. El pensamiento está retardado y la memoria afectada. Se sienten cansados y pesados. Algunos pacientes sufren una intensa ansiedad y se muestran inquietos o agitados. Frecuentemente presentan insomnio en cualquiera de sus fases, aunque en algunas ocasiones existe hipersomnia. Existen variaciones del humor a lo largo del día y su deseo de permanecer en la cama suele ser intenso durante la mañana.

Manía:
Caracterizada por hiperactividad y por una elevación patológica del humor: euforia, irritabilidad, autoestima excesiva, grandiosidad, verborrea, falta de concentración, disminución del sueño.

Hipomanía:
Es una forma de manía leve con síntomas similares aunque menos graves y con menor impacto en la vida del paciente.

Estado mixto:
Se presentan síntomas de depresión y de manía al mismo tiempo. El paciente puede sentirse triste, lábil emocionalmente y lloroso, pero al mismo tiempo sentirse hiperactivo, verborreico, inquieto, etc...

¿Cuáles son las causas del trastorno bipolar?
El trastorno bipolar es una enfermedad de naturaleza biológica compleja de origen familiar, donde otros factores fisiológicos o ambientales contribuyen a desencadenarla: estrés ambiental, falta de sueño, fármacos, drogas, etc...

Puede tener un origen genético pero otros factores como los ambientales (biológicos o no) podrían interactuar con el riesgo genético.

Las alteraciones genéticas serían las responsables últimas de producir una alteración en el equilibrio de determinados neurotransmisores implicados en la regulación del humor como son la noradrenalina, acetilcolina, serotonina, GABA, sustancias encargadas de transmitir los mensajes de una neurona a otra en los circuitos nerviosos que controlan el estado de ánimo.

En cuanto a los citados factores ambientales: los pacientes bipolares son más vulnerables al estrés ambiental tanto físico (falta de sueño, cambios estacionales, endocrinos (puerperio), exceso de actividad, consumo de estimulantes…) como emocional (conflictos familiares, problemas laborales,…) y pueden precipitar recaídas tanto maníacas como depresivas.

¿Cómo se trata el trastorno bipolar?
El trastorno bipolar es modificable farmacológicamente y en muchos casos se puede conseguir la estabilidad del estado de ánimo mantenida. Como se trata de una enfermedad altamente recurrente y crónica el tratamiento preventivo indefinido esta casi siempre indicado.

Los estabilizadores del ánimo, los neurolépticos, preferiblemente atípicos y los antidepresivos constituyen los tratamientos de primera elección en el trastorno bipolar. Otros fármacos, como los ansiolíticos, se utilizan como coadyuvantes para combatir determinados síntomas como la agitación, el insomnio o la ansiedad. Los estabilizadores del ánimo son la base del tratamiento preventivo. Tratamientos coadyuvantes: las benzodiazepinas, neurolépticos y antidepresivos podrán introducirse en casos de recaídas. En caso de falta de respuesta se pueden asociar varios estabilizadores del ánimo.