CONOCIENDO LA ENFERMEDAD TROMBOEMBÓLICA VENOSA

El sistema circulatorio

El sistema circulatorio transporta la sangre por todo el cuerpo. Consta del corazón (una bomba muscular), la sangre y tres tipos de vasos sanguíneos:
arterias y arteriolas, por las que la sangre sale del corazón;
capilares (canales de distribución de la sangre), a través de los cuales se produce el intercambio de oxígeno, nutrientes y sustancias de desecho;
venas y vénulas, por las que la sangre vuelve al corazón.
Existen dos sistemas circulatorios complementarios (que se distinguen por la región del organismo que cubren) (Figura 1):
■ la circulación sistémica, que cubre todo el organismo, excepto los pulmones. La circulación sistémica transporta la sangre por el cuerpo y la devuelve al corazón.
■ la circulación pulmonar, que transporta sangre desde y hacia los pulmones. La circulación pulmonar transporta la sangre desde y hasta los pulmones.

Figura esquemática del sistema circulatorio en  mamíferos

El corazón
El corazón es una bomba muscular. Su función es bombear sangre al organismo.

El corazón se encuentra en un saco lleno de líquido situado entre los pulmones. Cada una de las mitades del corazón consta de dos cámaras: una aurícula y un ventrículo. Ambas partes están separadas por una pared divisoria o tabique.

El corazón mantiene la circulación de la sangre a través del organismo y los pulmones mediante contracciones rítmicas que se producen con su propio marcapasos.

El corazón bombea al organismo cinco litros de sangre por minuto.

Los ventrículos bombean la sangre a las arterias y ésta vuelve al corazón por las venas.

El ciclo cardiaco
El ciclo cardíaco consta de dos fases: diástole y sístole. Durante la diástole, los ventrículos se relajan y se llenan de la sangre procedente de las venas, y durante la sístole, los ventrículos se contraen

En la contracción cardiaca (sístole) se producen dos contracciones sucesivas e independientes: las aurículas se contraen para enviar sangre a los ventrículos y, seguidamente, los ventrículos se contraen para bombear sangre al organismo. Entre las aurículas y los ventrículos existen válvulas, que aseguran que la sangre se desplace en un solo sentido.

La sangre
La sangre es el fluido que circula por el corazón y los vasos sanguíneos. La sangre transporta nutrientes, oxígeno y sustancias de desecho por todo el cuerpo. Las células sanguíneas intervienen también en el sistema inmunitario, la coagulación y la homeostasia.

Hemostasia
La hemostasia es el proceso natural que mantiene el estado fluido de la sangre, a la vez que permite que el organismo conserve su capacidad de respuesta frente a las lesiones formando un coágulo para detener la pérdida de sangre. Se trata de un proceso de tres etapas que consiste en la vasoconstricción, la agregación plaquetaria y la coagulación.

Las tres fases de la hemostasia (hemostasia primaria, secundaria y terciaria) consisten en los siguientes pasos:

1. agregación plaquetaria – formación de un tapón de plaquetas provisional en el lugar donde se ha producido la lesión.
2. coagulación – generación de un coágulo formado por plaquetas agregadas entretejidas con fibrina (trombo).
3. fibrinolisis – disolución del coágulo.

Etapas de formación y posterior disolución de un coágulo sanguíneo 

Etapas de la formación y posterior disolución de un coágulo sanguíneo.

La coagulación

El sistema de coagulación de la sangre actúa junto con las plaquetas para taponar los vasos dañados mediante la formación de un coágulo constituido por plaquetas agregadas entretejidas con fibrina. La coagulación se inicia mediante el factor tisular, una proteína intrínseca de membrana que se activa al producirse una herida, y produce la trombina y el coágulo de fibrina (trombo) en una cascada proteolítica.

El proceso de coagulación se activa por dos vías:


1. La vía de iniciación, también llamada sistema extrínseco, se desencadena por la acción de un agente invasor externo, como una quemadura, un corte o la cirugía, y tiene como consecuencia la liberación de factores químicos por la pared del vaso sanguíneo dañado.
2. La vía de propagación, también llamada sistema intrínseco, se inicia mediante componentes del sistema vascular, como las plaquetas y los factores de coagulación activados.

Formación de un coágulo sanguíneo en un vaso 

Enfermedad Tromboembólica Venosa (ETV)
El término de tromboembolismo venoso (TEV) o enfermedad tromboembólica venosa (ETV) engloba a dos patologías médicas interrelacionadas:

  • TVP (Trombosis Venosa Profunda): existencia de un trombo en las venas profundas de la extremidad inferior.
  • EP (Embolia Pulmonar): posible complicación de una TVP, según la cual un fragmento del trombo se desprende de su localización venosa en las extremidades y viaja por el torrente sanguíneo hacia los pulmones a través del corazón, provocando una obstrucción en los vasos pulmonares. El tamaño del vaso obstruido depende del tamaño del émbolo. Una EP de gran tamaño puede llegar a bloquear vasos principales (arterias pulmonares) que vienen del corazón, provocando una muerte súbita.

Trombosis Venosa Profunda (TVP) con o sin Embolia Pulmonar (EP)
La ETV es una patología frecuente y potencialmente con riesgo vital, que supone una importante carga social y económica en la sociedad.

Existen síntomas asociados a la TVP, pero lo más frecuente es que sea clínicamente silente.

Además del riesgo inmediato de EP, la TVP también puede dar lugar a una morbilidad a largo plazo (esto es, complicaciones) como la trombosis venosas recidivante y la lesión de las válvulas venosas que dan lugar a un síndrome postflebítico, la aparición de úlceras cutáneas crónicas de origen venoso y flebitis.

Localizaciones frecuentes para la formación de trombos 

Factores de riesgo de Enfermedad Tromboembólica Venosa (ETV)
Los factores de riesgo más importantes son: antecedentes de la ETV, edad avanzada, neoplasia maligna, obesidad, inmovilización prolongada (reposo en cama > 3 días), cirugía (o traumatismo mayor) especialmente de la pelvis, cadera o extremidad inferior, niveles elevados de estrógenos (embarazo o anticonceptivos orales) y tabaquismo.

El riesgo de ETV con la cirugía es especialmente elevado en intervenciones que duran más de 30 minutos y en los procedimientos ortopédicos, como la artroplastia de cadera y rodilla. Ello se debe a que el contacto entre instrumentación y hueso libera factores procoagulantes.

Profilaxis
El objetivo de reducir la tasa de mortalidad y morbilidad por ETV se basa en su prevención y no en su tratamiento.

La evaluación de los factores de riesgo presentes y la implementación de estrategias profilácticas antes de la cirugía son factores clave para evitar la ETV.

Las medidas profilácticas son:

  • Fármacos antitrombóticos para evitar la ETV

 

Otras medidas preventivas utilizadas en la actualidad son:

  • Evitar la deshidratación, favorecer la deambulación precoz y los ejercicios precoces de las piernas después de la cirugía.
  • Medias elásticas quirúrgicas de comprensión progresiva.
  • Dispositivos de compresión mecánica intermitente.